Busca “Verifactu” en Google ahora mismo y encontrarás dos internets superpuestas. Una dice que la obligación empezó en julio de 2026. La otra dice 2027. Las dos parecen igual de serias, con su diseño limpio y su asesoría detrás.
Solo una está actualizada. Y elegir mal tiene consecuencias en las dos direcciones: correr sin motivo, o dormirse creyendo que se corrió.
Las fechas que valen
El Real Decreto-ley 15/2025, publicado en el BOE el 3 de diciembre de 2025 y convalidado por el Congreso el 11 de diciembre, aplazó un año la entrada en vigor. Modificó el Real Decreto 1007/2023, que es el que regula los requisitos de los sistemas de facturación.
El calendario en vigor:
- 1 de enero de 2027 para las entidades sujetas al Impuesto sobre Sociedades.
- 1 de julio de 2027 para el resto de obligados, incluidos los que tributan por IRPF.
Antes del aplazamiento eran el 1 de enero y el 1 de julio de 2026. Ahí está el origen del ruido: todo artículo escrito antes de diciembre de 2025 daba las fechas viejas, y esos artículos siguen ahí, posicionados y sin fecha visible.
Si te has cruzado con una web que dice julio de 2026, no te está mintiendo a propósito. Simplemente nadie la ha vuelto a tocar.
De qué va esto realmente
Verifactu no es un programa que haya que comprar. Es un conjunto de requisitos que tu programa de facturación tiene que cumplir.
Funciona así: cada factura que emitas genera un registro que se encadena con el anterior mediante una huella digital. Ese encadenamiento hace que borrar o modificar una factura pasada rompa la cadena de forma detectable. Es el equivalente digital de un libro cosido: puedes arrancar una hoja, pero se nota.
Afecta a quien emite facturas usando un sistema informático. Es decir, a casi todo el mundo: si facturas desde un programa de gestión, desde una caja registradora, desde un ERP o desde una hoja conectada a algo, entras.
Por qué el año de margen es una trampa cómoda
Un año parece mucho. Lo era en diciembre de 2025. Ahora quedan unos meses, y aquí está lo que la gente no calcula.
La adaptación no la haces tú: la hace quien te vende el programa. Y todos los desarrolladores de software de facturación de España tienen la misma fecha límite. Lo que va a pasar en el otoño de 2026 es previsible: los que llamen en septiembre tendrán a su proveedor atento, y los que llamen en diciembre estarán en una cola detrás de miles de empresas con la misma prisa.
Hay además un segundo coste que no aparece en ninguna factura. Cambiar de sistema de facturación en enero, con el cierre del ejercicio encima, es la peor semana del año para hacerlo. Cambiar en octubre, con tiempo para que el equipo se acostumbre antes de que llegue lo gordo, cuesta lo mismo en dinero y muchísimo menos en nervios.
Las tres preguntas que resuelven esto
No necesitas convertirte en experto en normativa. Necesitas respuesta a tres preguntas, y las tres las tiene tu proveedor de software:
- ¿Mi programa va a estar adaptado, y para cuándo? Si la respuesta es vaga, ya tienes información.
- ¿Está incluido en lo que pago o es un módulo aparte? Conviene saberlo antes de que llegue el cargo.
- ¿Qué tengo que hacer yo? A veces es una actualización automática. A veces implica cambiar la forma de trabajar del equipo.
Si facturas con hojas de cálculo o con plantillas de documento, la conversación es otra: ahí no hay nada que adaptar, hay que dar el paso a un sistema de facturación de verdad. Y ese paso, hecho con cabeza, resuelve de camino cosas que hoy te comen horas cada mes.
La parte que no sale en las circulares
Cada vez que una norma obliga a modernizar algo, pasan dos cosas en las empresas. Unas cambian lo mínimo para cumplir y siguen igual. Otras aprovechan que ya van a tocar el sistema para arreglar lo que llevaba años torcido.
Las segundas salen ganando, y no por virtuosas: es que el coste del cambio ya está pagado. Si vas a tocar la facturación de todas formas, ese es el momento de que las facturas salgan solas de los albaranes, de que los cobros pendientes se reclamen sin que nadie se acuerde, de que el número que necesitas para decidir esté a un clic en vez de en la cabeza de alguien.
Imagina el 1 de enero de 2027 como un martes cualquiera: el sistema factura, encadena y cumple, y tú no tienes que pensar en ello. Esa es la versión buena de esta historia, y se decide ahora, no en diciembre.
Si quieres, lo vemos juntos: media hora, tú pones el día y la hora, y miramos cómo facturas hoy y qué te conviene mover. Hablas conmigo, no con un comercial.